Los lunes en mi casa

De escribir, de los escritores, de leer y de los libros

Etiqueta: escribir

COEDICIÓN

Me cuesta reconocerles los méritos a las editoriales que venden la milonga de la coedición.

Tengo conocidos que, ante la dificultad que conlleva conseguir que una editorial se haga cargo de su novela, acaban por publicar en régimen de copago con empresas que lo hacen básicamente es vender servicios editoriales.

Yo contacté con una de ellas sin la intención de llegar a publicar con su sello, pero quería ver cuál era el procedimiento. Ni en su página web, ni en su Facebook mencionaban la cuestión del copago.  Mandé lo que pedían: currículum, sinopsis y los primeros cinco capítulos de la novela. La respuesta llegó al día siguiente: encantados de representar mi novela.

¡Vaya!, respuesta en un día. Por cierto, no me solicitaron el resto de la novela antes de decidirse.

Mi siguiente paso fue preguntar abiertamente si yo tendría que financiar  la edición. Y también quise saber cuál era su impresión sobre lo que habían leído de mi novela ya que en su correo no había ninguna mención acerca del manuscrito.

La respuesta fue que desafortunadamente, no conocían ninguna otra manera de conseguir que un escritor novel publicara que no fuera la de financiar él mismo la edición. El dinero que ponía el autor era en concepto de corrección del manuscrito, impresión de la obra y diseño de la portada. La editorial adelantaba el dinero para imprimir cien ejemplares. Yo debía organizar una presentación dónde mejor me pareciera, en cualquier sala que tuviese a la disposición, y en dicho acto tenía que vender cuarenta ejemplares como mínimo para devolverles su inversión. Lo que se vendiera de más, eran mis ganancias. De la calidad de mi novela ni una palabra.

Seguí preguntando en un tercer correo sobre las librerías en las que se vendían los ejemplares de las obras que editaban y qué cantidad de ejemplares se tenían que vender para financiar la segunda edicición, dado que la corrección y la portada ya estaban pagadas. Y ya puesta, insistí en pedir una valoración de mi novela.

Esta vez ya no hubo respuesta. Demasiadas preguntas, supongo.

Me fastidia la gente que hace su agosto con las esperanzas de los demás.

RECORTA, PEGA Y COLOREA

Tengo dos trabajos. Es lo que pasa, que ahora para juntar un sueldo necesitas trabajar en dos sitios.

Uno, como ya he mencionado en otras ocasiones, es el de dar clases de Técnica Narrativa en la escuela Vamos a contar mentiras, y el otro es el de conserje en una escuela.

Pues bien, a principios de septiembre, cuando volvimos a la escuela todos, una de las profesores se me acercó:

-¿Qué tal el verano?

-Muy bien, gracias. ¿Y el tuyo?

Bien, bien.

Y entonces, en el mismo tono que si me preguntara que tal el recreo con mis amiguitos, añadió:

-¿Ya has escrito mucho?

A lo que yo respondí:

-Ni una sola palabra. Yo, durante las vacaciones, no trabajo.

Ella sonrió. Creo que se quedó un poco cortada porque no me dijo nada más y se fue.

No ocurre con todo el mundo, pero en general, cuando explicas a los demás que escribes -y hablo incluso de personas cercanas: familia, amigos…-, ellos asienten, y dicen:  Aaah ¡Qué interesante! Y su cabeza codifica la acción de escribir en el campo que abarca los hobbies.

No niego que la escritura tiene una parte muy lúdica pero es un trabajo pesado, que requiere concentración, que hay días en los que no hay manera de que se refleje con claridad en el papel lo que uno quiere explicar. Lo desesperante que es saber que cuando has acabado de contar, te queda volver a empezar para revisar y reescribir la historia.

Es como si escribir estuviera reservado para cuatro mentes preclaras y lo que hacemos los demás fueran manualidades, entretenimientos.

He repetido muchas veces que no soy escritora porque todavía no estoy publicada y por lo tanto no recibo ni el reconocimiento ni la remuneración que deben recibir los profesionales de cualquier disciplina, pero de ahí al recorta, pega y colorea hay un largo tramo.